Homilía de la Fiesta de la Virgen del Pilar

  • Pilar
  • Madre, sólo hay una. Virgen María sólo hay una, pero con muchas advocaciones. Celebramos su fiesta los aragoneses, España entera y toda la Hispanidad. La invoca como patrona la Guardia Civil.
  • ¿Qué nos evoca su imagen coronada, sobre el Pilar?
  • La primera lectura nos la ha presentado como el Arca de la Alianza, en cuyo interior se guardaban los objetos más sagrados, como las tablas de la Ley, de Moisés. María es arca de la Nueva Alianza, pues en su seno albergó al mismo Dios que se hizo hombre en su vientre.
  • El libro de los Hechos de los apóstoles nos la presenta esperando, orando junto con los demás apóstoles; simplemente estando, animando con su presencia discreta y silenciosa, meditando en su corazón la pasión de su hijo, alimentando la pequeña llama de la fe en aquellas horas de oscuridad.
  • La Virgen del Pilar nos evoca los orígenes de nuestra fe cristiana en tierras españolas, especialmente en Aragón, tal como lo cuenta la tradición de su aparición al apóstol Santiago, a orillas del Ebro, la madrugada del 2 de enero del año 40 de nuestra era. De este hecho se hace eco la oración que pronunciaremos sobre las ofrendas cuando dice: “cuando brilló sobre nosotros la luz de la fe”.
  • María es también modelo de una fe sencilla y firme como el Pilar sobre el que se alza. Una fe que se traduce en la generosidad con que ha respondido siempre a la voluntad de Dios.
  • Ella es madre de la Iglesia, pues ella engendró al que es cabeza de la Iglesia y cuida a sus miembros como hijos suyos que somos.
  • Su persona es un recuerdo vivo de los dones de Dios a la humanidad: ella es concebida sin pecado, intacta en su virginidad, gloriosa en su descendencia, madre de Cristo, no fue contaminada por la corrupción del sepulcro, triunfante en su Asunción.
  • Nuestra Virgen del Pilar representa la firmeza de aquella que apoyó su vida sobre Cristo, que es la roca firme. Por ello, para cuantos la invocamos con la secular advocación del Pilar, le pedimos que nos conceda “fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor”, que es lo mejor que nos puede dar.
    • Una fe sólida y una esperanza segura en unos tiempos en todo pensamiento y criterio parece líquido.
    • Una constancia en el amor en una época en que el deseo momentáneo tiende a constituirse en derecho.
  • Te pedimos, Santa María del Pilar, que los que te veneramos en la tierra, podamos contemplarte eternamente en el cielo.
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