Apostolicam Actuositatem (AA)

Apostolicam Actuositatem

Decreto conciliar sobre el apostolado de los laicos

El decreto conciliar Apostolicam Actuositatem, dedicado al apostolado de los laicos o seglares, consta de un proemio y seis capítulos: Capítulo I. Vocación de los seglares al apostolado. Capítulo II. Fines que hay que lograr. Capítulo III. Los diversos campos del apostolado. Capítulo IV. Las diferentes formas de apostolado. Capítulo V. Orden que hay que observar. Capítulo VI Formación para el apostolado.

La vocación propia de los laicos y su puesto en la Iglesia se presentan desde la común dignidad de los hijos de Dios que el Señor da a todos los fieles por el Bautismo-

El campo del apostolado de los laicos abarca tanto al interior de la comunidad cristiana, con diferentes servicios o ministerios (catequista, liturgia, caritas, misiones), como en el apostolado en el campo abierto de la sociedad.

AA sitúa a los laicos en su verdadero lugar, pasando de considerarlos “colaboradores” del clero a reconocerlos realmente como “corresponsables” del ser y actuar de la Iglesia: “Hay en la Iglesia diversidad de ministerios, pero unidad de misión”. Nadie es, en la Iglesia, sujeto o receptor meramente pasivo: todos y cada uno en su lugar de acuerdo con su vocación específica, son y han de sentirse corresponsables.

Los diversos campos del apostolado de la Iglesia que recuerda AA son: la familia, los jóvenes, el medio social, el orden nacional e internacional. Respecto a su actuación en el medio social (“esfuerzo por llenar de espíritu cristiano el pensamiento y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad en que uno vive”), remarca que “hasta tal punto es deber y carga de los laicos, que nunca lo pueden realizar convenientemente otros”; “Pero los verdaderos apóstoles, lejos de contentarse con esta actividad, ponen todo su empeño en anunciar a Cristo a sus prójimos, incluso de palabra. Porque muchos hombres no pueden escuchar el Evangelio ni conocer a Cristo más que por sus vecinos seglares (AA 13).

Para poder cumplir cabalmente su misión, os laicos han de ir pertrechados de una formación humana íntegra, así como de la formación específica para su campo de apostolado concreto.

La fecundidad del apostolado seglar depende de su unión vital con Cristo. El decreto habla de la llamada a los laicos a avanzar en la santidad y de cómo, la espiritualidad que les es propia, viene caracterizada por el propio estado de matrimonio y de familia, de soltería o de viudez; así como por la actividad profesional y social. El modo característico de la espiritualidad laical es actuar a modo de fermento.  

Luminosas, y síntesis de lo dicho, son las palabras en las que propone a la Virgen María como modelo de espiritualidad laical.

Un hito importante del Magisterio de la Iglesia sobre los laicos, a los veinte años del Concilio Vaticano II y en continuidad con el decreto Apostolicam Actuositatem, es  la exhortación apostólica Christifideles laici del Papa Juan Pablo II, cuya finalidad es tratar la vocación y misión de los laicos. Sin duda, dos jalones imprescindibles para ir consolidando un laicado maduro, corresponsable y asociado, capaz de dar los mejores frutos en la Nueva Evangelización.

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