SEÑOR, sólo tú puedes hacer el milagro de la unidad de los cristianos, ¿No oyes la voz de tu Madre, Madre de la Iglesia, que te dice: «No tienen el vino de la comprensión, del perdón mutuo, del amor que une y testimonia al mundo que tú estás vivo entre nosotros? ¡Que seamos uno como tú y el Padre en el Espíritu! Y eso tiene un camino: llegar todos hasta ti por la conversión, y quedarnos contigo para siempre. ¿Cuándo llegará esa hora en la que todos los cristianos nos queramos como hermanos, nos identifiquemos con tu deseo supremo de unidad y haya un solo rebaño bajo un solo pastor? Tú llamas a cada uno para que deje su modo de vivir y te siga: en torno a ti encontraremos la unidad.

