HOMILÍA DOMINGO 9 DE SEPTIEMBRE

  • Retos para el principio de curso:
    • Isaías: “Sed fuertes, no temáis…”, para empezar el curso con fuerza y valor, porque el mismo Dios trae el desquite, la recompensa.
    • St: No hacer distinciones entre las personas, por su condición social, por su cultura, por su origen. Reto de construir una verdadera comunidad.
    • Evangelio
      • Jesús actúa en tierra de paganos, hace allí un signo.
      • Valor simbólico: la humanidad, los paganos, cerrados a la voz de Dios: sordos para escuchar su palabra, mudos para proclamar la Palabra de Dios y para alabar a Dios. Ha llegado el momento en que todos escucharán y alabarán a Dios.
      • Jesús se acerca, lo toca, lo cura: comprobemos el milagro que se obre cuando nos acercamos al sufrimiento humano y cuando tocamos la carne del enfermo, o del necesitado.
      • Mira al cielo: se encomienda al Padre, como si tomara de Él la fuerza para obrar el miagro. A su vez, Jesús presenta ante el Padre los sufrimientos y anhelos de la humanidad, como adelantando su ofrecimiento en la cruz.
      • Suspiró: como el que va a realizar algo importante que compromete toda su atención y esfuerzo.
      • Effetá: ábrete, nos sitúa ante el genuino gesto de Jesús. Nos lo dice a cada uno:
        • Abre tu oído, para escuchar la Palabra de Dios. No sólo oírla, sino escucharla; no sólo entenderla, sino asimilarla; no sólo captarla, sino dejarse coger por ella; no sólo aceptarla, sino reflejarla en nuestra vida. No sólo hablar a Dios, sino también –y ante todo- escuchar a Dios.
        • Abre tu oído también a los otros. Comunicar no es sólo hablar, que lo es; es también escuchar, atender, hacer caso, obedecer, dejarse interpelar, dejarse toca por lo que dice, o por lo que expresa de alguna manera, el otro. Antes de hablar, convendría escuchar; mientras me hablan, conviene escuchar. Después de hablar, conviene dejar resonar lo que me han dicho.
        • Abre tu lengua para decir una palabra oportuna, no que hiera, sino que cure. Como la palabra de Jesús.
        • Abre tu lengua para hablar con Jesús y para hablar de Jesús, pues de la abundancia del corazón habla la boca. Hacen falta personas que acerquen a otros a Jesús, lo mismo que condujeron al sordomudo, para que le curara.
        • Este podría ser uno de nuestros retos: acercar a alguien a Jesús para que recupere o reavive su fe.
      • Y no olvidemos que el Señor también nos habla muchas veces por boca de los demás. QAS.
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