Confirmaciones

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Grupos de Lectura Orante de la Palabra de Dios

Grupos de lectura orantePara la mayoría de los fieles los textos de los evangelios son los más cercanos y comprensibles, y para quienes asisten más a misas o grupos, las cartas de san Pablo pueden ir cobrando más familiaridad.

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Todos los Santos

Todos los Santos

 HOMILÍA Todos los santos, 1 de noviembre de 2014: UNA BUENA NOTICIA
 UNA BUENA NOTICIA
o En medio del aluvión de casos de corrupción de toda índole que inunda y satura nuestros telediarios, hasta llegar casi a anestesiarnos, los santos son una buena noticia; son casi como una flor que surge y descuella en un montón de estiércol (fiemo).
 ¿QUIÉNES SON LOS SANTOS?
o Sólo Dios es santo, pero Dios santifica todo lo que toca: a su pueblo Israel, A Jesús, la Iglesia. Todo el que pertenece a la Iglesia está llamado a la santidad. Ser santo no es otra cosa que ser un cristiano cabal, a fondo, es decir, alguien que sigue y procura configurare con Cristo.
o La santidad exige un proceso de purificación en la persona para capacitarse para acoger a Cristo en su vida, para unirse a Él.
o Han demostrado que vivir la fe es posible
 LOS SANTOS SON HERMANOS NUESTROS
o Canonizados o no; de la mayoría no conocemos los nombres
o Son los que están en la lista de Dios
o De la misma pasta que nosotros, forjados en situaciones de dificultad, en épocas que no sería mejores que la nuestra, con nuestras mismas tentaciones
o Algunos, quizá, cercanos a nosotros, familiares o conocidos; alguien que tenía “algo especial”
 LOS SANTOS SON EL TRIUNFO DE CRISTO Y REGALO DEL ESPÍRITU
o Con su existencia han demostrado que es posible vivir según el Evangelio
o Son el orgullo de nuestra raza; son el mejor fruto de la Pascua de Jesucristo; son los que devuelven la fe en el género humano.
o Son modelos para nosotros, vivientes y cercanos. Muchos se han santificado en la vida de cada día.
 ¿CUÁL ES EL CAMINO DE LA SANTIDAD?
o El evangelio nos presenta hoy las Bienaventuranzas. No son cargas, no son imposiciones, no son mandamientos; son sencillamente, caminos para encontrar (acercarnos a) la verdadera felicidad, e.d., para acercarnos a Dios.
 LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS, MISTERIO DE CERCANÍA
o Hay una unión misteriosa, e.d., que rebasa nuestra comprensión, entre ellos y nosotros
o Los invocamos para que junto con Mª y con todos los ángeles intercedan por nosotros.
 Abramos los ojos, hermanos: Lo que celebramos en la eucaristía no es otra cosa que la plenitud de la vida en Dios que ya disfrutan los santos.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»

Palabra del Señor

Evangelio según san Mateo (5,1-12), del sábado, 1 de noviembre de 2014

Los santos que hoy celebramos son los que en vida fueron pobres, limpios de corazón, misericordiosos, perseguidos…

El sufrimiento mereció la pena, mejor, la alegría.

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Escuela Diocesana de Formación Cristiana

EDFC

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Hoja Vocaciones noviembre 2014

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Vocaciones

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Asamblea Parroquial

Asamblea Parroquial 2014-1

Asamblea Parroquial 2014-2

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Renace la alegría – Domund

Domund2

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2014

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy en día todavía hay mucha gente que no conoce a Jesucristo. Por eso es tan urgente la misión ad gentes, en la que todos los miembros de la iglesia están llamados a participar, ya que la iglesia es misionera por naturaleza: la iglesia ha nacido “en salida”. La Jornada Mundial de las Misiones es un momento privilegiado en el que los fieles de los diferentes continentes se comprometen con oraciones y gestos concretos de solidaridad para ayudar a las iglesias jóvenes en los territorios de misión. Se trata de una celebración de gracia y de alegría. De gracia, porque el Espíritu Santo, mandado por el Padre, ofrece sabiduría y fortaleza a aquellos que son dóciles a su acción. De alegría, porque Jesucristo, Hijo del Padre, enviado para evangelizar al mundo, sostiene y acompaña nuestra obra misionera. Precisamente sobre la alegría de Jesús y de los discípulos misioneros quisiera ofrecer una imagen bíblica, que encontramos en el Evangelio de Lucas (cf.10,21-23).

1. El evangelista cuenta que el Señor envió a los setenta discípulos, de dos en dos, a las ciudades y pueblos, a proclamar que el Reino de Dios había llegado, y a preparar a los hombres al encuentro con Jesús. Después de cumplir con esta misión de anuncio, los discípulos volvieron llenos de alegría: la alegría es un tema dominante de esta primera e inolvidable experiencia misionera. El Maestro Divino les dijo: «No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo. En aquella hora, Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra…” (…) Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis!”» (Lc 10,20-21.23).

Son tres las escenas que presenta san Lucas. Primero, Jesús habla a sus discípulos, y luego se vuelve hacia el Padre, y de nuevo comienza a hablar con ellos. De esta forma Jesús quiere hacer partícipes de su alegría a los discípulos, que es diferente y superior a la que ellos habían experimentado.

2. Los discípulos estaban llenos de alegría, entusiasmados con el poder de liberar de los demonios a las personas. Sin embargo, Jesús les advierte que no se alegren por el poder que se les ha dado, sino por el amor recibido: «porque vuestros nombres están inscritos en el cielo» (Lc 10,20). A ellos se le ha concedido experimentar el amor de Dios, e incluso la posibilidad de compartirlo. Y esta experiencia de los discípulos es motivo de gozosa gratitud para el corazón de Jesús. Lucas entiende este júbilo en una perspectiva de comunión trinitaria: «Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo», dirigiéndose al Padre y glorificándolo. Este momento de profunda alegría brota del amor profundo de Jesús en cuanto Hijo hacia su Padre, Señor del cielo y de la tierra, el cual ha ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las ha revelado a los pequeños (cf. Lc 10,21). Dios ha escondido y ha revelado, y en esta oración de alabanza se destaca sobre todo el revelar. ¿Qué es lo que Dios ha revelado y ocultado? Los misterios de su Reino, el afirmarse del señorío divino en Jesús y la victoria sobre Satanás.

Dios ha escondido todo a aquellos que están demasiado llenos de sí mismos y pretenden saberlo ya todo. Están cegados por su propia presunción y no dejan espacio a Dios. Uno puede pensar fácilmente en algunos de los contemporáneos de Jesús, que Él mismo amonestó en varias ocasiones, pero se trata de un peligro que siempre ha existido, y que nos afecta también a nosotros. En cambio, los “pequeños” son los humildes, los sencillos, los pobres, los marginados, los sin voz, los que están cansados y oprimidos, a los que Jesús ha llamado “benditos”. Se puede pensar fácilmente en María, en José, en los pescadores de Galilea, y en los discípulos llamados a lo largo del camino, en el curso de su predicación.

3. «Sí, Padre, porque así te ha parecido bien» (Lc 10,21). Las palabras de Jesús deben entenderse con referencia a su júbilo interior, donde la benevolencia indica un plan salvífico y benevolente del Padre hacia los hombres. En el contexto de esta bondad divina Jesús se regocija, porque el Padre ha decidido amar a los hombres con el mismo amor que Él tiene para el Hijo. Además, Lucas nos recuerda el júbilo similar de María: «Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador » (Lc 1,47). Se trata de la Buena Noticia que conduce a la salvación. María, llevando en su vientre a Jesús, el Evangelizador por excelencia, encuentra a Isabel y cantando el Magnificat exulta de gozo en el Espíritu Santo. Jesús, al ver el éxito de la misión de sus discípulos y por tanto su alegría, se regocija en el Espíritu Santo y se dirige a su Padre en oración. En ambos casos, se trata de una alegría por la salvación que se realiza, porque el amor con el que el Padre ama al Hijo llega hasta nosotros, y por obra del Espíritu Santo, nos envuelve, nos hace entrar en la vida de la Trinidad.

El Padre es la fuente de la alegría. El Hijo es su manifestación, y el Espíritu Santo, el animador. Inmediatamente después de alabar al Padre, como dice el evangelista Mateo, Jesús nos invita: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera» (11,28-30). «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 1).

De este encuentro con Jesús, la Virgen María ha tenido una experiencia singular y se ha convertido en “causa nostrae laetitiae”. Y los discípulos a su vez han recibido la llamada a estar con Jesús y a ser enviados por Él para predicar el Evangelio (cf. Mc 3,14), y así se ven colmados de alegría. ¿Por qué no entramos también nosotros en este torrente de alegría?

4. «El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 2).  Por lo tanto, la humanidad tiene una gran necesidad de aprovechar la salvación que nos ha traído Cristo. Los discípulos son los que se dejan aferrar cada vez más por el amor de Jesús y marcar por el fuego de la pasión por el Reino de Dios, para ser portadores de la alegría del Evangelio. Todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la evangelización. Los obispos, como principales responsables del anuncio, tienen la tarea de promover la unidad de la Iglesia local en el compromiso misionero, teniendo en cuenta que la alegría de comunicar a Jesucristo se expresa tanto en la preocupación de anunciarlo en los lugares más distantes, como en una salida constante hacia las periferias del propio territorio, donde hay más personas pobres que esperan.

En muchas regiones escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. A menudo esto se debe a que en las comunidades no hay un fervor apostólico contagioso, por lo que les falta entusiasmo y no despiertan ningún atractivo. La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los pobres. Por tanto, animo a las comunidades parroquiales, asociaciones y grupos a vivir una vida fraterna intensa, basada en el amor a Jesús y atenta a las necesidades de los más desfavorecidos. Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás, surgen las verdaderas vocaciones. Entre éstas no deben olvidarse las vocaciones laicales a la misión. Hace tiempo que se ha tomado conciencia de la identidad y de la misión de los fieles laicos en la Iglesia, así como del papel cada vez más importante que ellos están llamados a desempeñar en la difusión del Evangelio. Por esta razón, es importante proporcionarles la formación adecuada, con vistas a una acción apostólica eficaz.

5. «Dios ama al que da con alegría» (2 Co 9,7). La Jornada Mundial de las Misiones es también un momento para reavivar el deseo y el deber moral de la participación gozosa en la misión ad gentes. La contribución económica personal es el signo de una oblación de sí mismos, en primer lugar al Señor y luego a los hermanos, porque la propia ofrenda material se convierte en un instrumento de evangelización de la humanidad que se construye sobre el amor.

Queridos hermanos y hermanas, en esta Jornada Mundial de las Misiones mi pensamiento se dirige a todas las Iglesias locales. ¡No dejemos que nos roben la alegría de la evangelización! Os invito a sumergiros en la alegría del Evangelio y a nutrir un amor que ilumine vuestra vocación y misión. Os exhorto a recordar, como en una peregrinación interior, el “primer amor” con el que el Señor Jesucristo ha encendido los corazones de cada uno, no por un sentimiento de nostalgia, sino para perseverar en la alegría. El discípulo del Señor persevera con alegría cuando  está con Él, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evangélica.

Dirigimos nuestra oración a María, modelo de evangelización humilde y alegre, para que la Iglesia sea el hogar de muchos, una madre para todos los pueblos y haga posible el nacimiento de un nuevo mundo.

Vaticano, 8 de junio de 2014, Solemnidad de Pentecostés

FRANCISCO

 

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Bendita y alabada

Virgen del Pilar

Homilía día de la Virgen del Pilar: Vosotros sois mi corona

–Homilía Virgen del Pilar, 12 de octubre de 2014: Vosotros sois mi corona

 

–Pilar, manto y corona forman la imagen completa de nuestra Virgen del Pilar.

–San Pablo les dice a los Filipenses “Hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona” (4, 1). El año pasado se cumplió el centenario de la Coronación de la Virgen del Pilar, con este lema: “Vosotros sois mi corona”.

o   El valor material de la Corona de la Virgen del Pilar, es decir, estético, emblemático o incluso económico puede ser grande o pequeño. Pero el verdadero valor de la Corona, la verdadera corona, para bien o para mal,  somos sus devotos.

o   La corona es lo que identifica a la Virgen como reina, tal como la invocamos repetidamente en las letanías del rosario.

  • María reinará en la medida en que el Reino que su hijo Jesús anunció e inauguró se vaya extendiendo entre nosotros; en la medida en que reine en nuestros corazones y en el corazón de nuestra sociedad.

o   Coronar significa también alcanzar una cima, culminar una obra. Seremos corona de la Virgen del Pilar en la medida en que realicemos en nuestra vida el mensaje y el estilo de vida de Jesús.

  • Unos admirarán y ponderarán la corona y los mantos de tela y de flores de la Virgen; otros los cuestionarán; seguramente unos y otros tendrán parte de razón cada uno. Lo que no cabe duda es que la corona y orgullo de la Virgen sería una Iglesia y una sociedad según el corazón de Dios.

–Por otra parte, somos siempre una corona no acabada; nunca se acaba de coronar nuestra obra:

o   Hay tantas situaciones injustas que persisten, tantas personas que necesitan ayuda, tantas leyes que cambiar…

o   Nuestros antepasados llevaron la fe cristiana al Nuevo Mundo descubierto más allá del océano Atlántico. Por eso invocamos a la Virgen del Pilar como reina de la Hispanidad. Hoy son ellos mayoritariamente los que desde Centro y Sudamérica envían sacerdotes a nuestras diócesis e inmigrantes que nutren nuestras catequesis, nuestras eucaristías. La obra de la evangelización no está acabada; más bien, dos mil años después de empezar, está en sus comienzos. Sólo uno de cada siete humanos que puebla nuestra Tierra está bautizado; y muchos de los bautizados no viven (vivimos) como tales.

–La corona de la Virgen, su orgullo, son los pobres. Así lo proclama ella en el cántico del Magníficat: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque ha mirado la humillación de su esclava”. El mismo Señor que “derriba de trono a los poderosos y enaltece a los humildes, que a los hambrientos colma de bienes y a los ricos los despide vacíos”.

o   Así le reconoce el papa Francisco en su Exhortación Evangelii Gaudium:

  • Estrella de la nueva evangelización,
    ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,
    del servicio, de la fe ardiente y generosa,
    de la justicia y el amor a los pobres,
    para que la alegría del Evangelio
    llegue hasta los confines de la tierra
    y ninguna periferia se prive de su luz
    ”.

–Hoy, como los rayos de su corona, la Virgen irradia para nosotros «fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor”. Hoy, como en cada tiempo, la Virgen nos acompaña en nuestra vida personal y colectiva, alimentando nuestra fe frente al relativismo y escepticismo ambiental; asegurando nuestra esperanza en estos tiempos de crisis y desencanto a tantos niveles; dándonos motivos para seguir amando, pues es la única salida para el ser humano y para nuestra sociedad.

–Que nuestras obras por amor a Dios y al prójimo sean las piedras preciosas que den esplendor a la corona que adorna a nuestra Virgen del Pilar. QAS.

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,27-28):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.»
Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»

Palabra del Señor

La Virgen del Pilar de Zaragoza

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Tendrán respeto a mi hijo

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Homilía 5 octubre 2015: Tendrán respeto a mi hijo

La imagen de la viña, que hilvana las lecturas de hoy, es una figura recurrente en la Biblia para referirse al Pueblo de Dios (tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo).

El pueblo de Israel defraudó las expectativas que el Señor había puesto sobre él (1ª lectura). A los cuidados que había recibido no correspondió con frutos, de “lo que es verdadero, noble, justo, puro” (2ª lectura). Es más, despreció a los profetas que el Señor fue enviando, lo mismo que matarán a su propio Hijo, Jesús (Evangelio). Ello, en los planes de Dios, es la ocasión para que la salvación se abra a todos los pueblos.

La historia de Israel puede ser el espejo de nuestra propia vida, personal y eclesial. Conviene que recordemos lo que Dios ha ido haciendo por nosotros, tanto en los grandes hitos de la Historia de la salvación, como en nuestra historia más cercana y cotidiana. La fe comienza como una memoria agradecida al amor que Dios nos tiene y nos ha manifestado. El agradecimiento se expresa correspondiendo por nuestra parte: amor, con amor se paga, que dice el refrán.

¿Soy consciente, agradecido por lo que el Señor ha hecho y hace por mí, por la Iglesia, por el mundo? ¿de qué aspectos o hechos concretos he de pedirle perdón por no corresponderle debidamente? ¿qué frutos espera el Señor  de mí, de nosotros?

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: «Tendrán respeto a mi hijo.» Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: «Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.» Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?» Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

Palabra del Señor

 

 

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Hijo, ve hoy a trabajar en la viña

Hijo, ve hoy-info

–HOMILÍA 28 de septiembre de 2014: RECAPACITÓ Y FUE

o   (Ez 18, 25-28; Sal 24; Flp 2, 1-11; Mt 21, 28-32) Dom 26º del t. o.

 

NUESTRA VIDA:

–Hay un refrán que dice: “Está bien lo que acaba bien”. Las cosas (las situaciones, las personas) no las podemos juzgar hasta que no acaban como en la parábola de hoy.

LA PARÁBOLA:

–La situación es simple, y la respuesta a la pregunta de Jesús sobre quién de los dos (hijos) hizo lo que quería el padre, también: el primero, el que finalmente fue a la viña a trabajar.

–La aplicación que hace Jesús también es clara, cuando compara a los prostitutas y publicanos (que parece que dicen que no a Dios, pero que aceptan a Jesús y se convierten de su mala vida) con el hijo primero; y a las autoridades judías (que aparentemente dicen que sí a Dios, pero que no aceptan a Jesús ni a sus interpelaciones a cambiar de vida), con el segundo hijo.

–La virtud del primer hijo es el arrepentimiento. Aunque empieza respondiendo mal al padre, acaba recapacitando y haciendo lo que su padre quería. Aunque con sus palabras desobedece, con sus hechos acaba obedeciendo, que es lo decisivo.

o   El ejemplo de este hijo es un motivo de esperanza: siempre estamos a tiempo, por mucho que nos hayamos equivocado, que hayamos fallado: a tiempo de recapacitar y cambiar de vida.

o   Como se suele decir: mientras hay vida, hay esperanza. Mientras el Señor nos concede vida, nos está prorrogando la oportunidad de convertirnos.

–El defecto del segundo hijo está en decir pero no hacer, en aparentar pero en no ser, en cansarse de hacer el bien, pues empezó respondiendo bien, pero acabó siendo inconstante y desviándose.

o   Es un aviso para nosotros: no nos confiemos pensando que llevamos una vida correcta, en pensar que no podemos fallar. Pocas cosas hay tan dolorosas como perder un partido en el último minuto.

o   No nos confiemos dando a nuestra vida un barniz de buena apariencia y de unas ciertas prácticas religiosas.

o   Bien nos advierte la Biblia de que lo que importa al fin y al cabo no es lo que vamos diciendo sino lo que acabamos haciendo:

  • No son los que dicen, Señor, señor lo que entrarán en el Reino de los cielos, sino los que cumplen la voluntad del Padre.
  • San Pablo: No hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo.
  • San Juan: No hemos de amar sólo de palabra, sino de verdad y con obras.

o   Es una llamada a la perseverancia, a la humildad (de reconocer que uno siempre puede fallar) y a la confianza en Dios: Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas

EUCARISTÍA:

–A la parábola se le podría añadir un tercer hijo: Jesucristo, el que dijo sí y el que hizo sí.

o   “Amén” significa “sí, creo”, “sí, me entrego, me comprometo con eso que creo”. Jesucristo fue el “Amén” de la humanidad a Dios.

o   Unidos a Él, por su comunión en la eucaristía, podremos “Tener entre nosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús”. QAS.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,28-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: «Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.» Él le contestó: «No quiero.» Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: «Voy, señor.» Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron: «El primero.»
Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

Palabra del Señor

 

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