Estamos ya en Navidad y su ambiente lo envuelve todo.
- Unas fechas tan esperadas por algunos y tan temidas por otros, por las personas que sienten más aguda la punzada de la soledad o el vacío de un ser querido, que ya no está.
- Las felicitaciones se multiplican; los mensajes personales y comerciales derrochan creatividad para sorprendernos y para emocionarnos. Hablan de anhelos de paz, de nostalgias de la niñez, de deseos de felicidad, de que lo mejor está por venir, como si estas fechas fueran a ser el inicio de una época mejor.
- Como deseo no está mal, pero ¿quién asegura esa salvación por la que suspiramos? ¿dónde se fundamenta? Sobre todo a los que sufren, ¿quién les aporta sentido a las situaciones que están viviendo?
- Los cristianos tenemos el secreto, eso sí, secreto siempre sin descubrir del todo. El secreto se llama Jesús. Aunque parezca un cuento de niños el relato de su nacimiento, marca un punto de inflexión en la historia de la humanidad y de cada uno que lo acoge en la fe.
- Una noticia largamente esperada, aunque sorprendió y sigue sorprendiendo a los que la escuchan y la creen:
- Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado:
- Un niño que ha traído la luz y la alegría a nuestro mundo. Y con él, la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres.
- Vale la pena releer los textos del nacimiento de Jesús, como hemos hecho: para que no acabemos por olvidar lo que es obvio, que celebramos el nacimiento de un niño, como todos los niños pero absolutamente singular.
- Una noticia largamente esperada, aunque sorprendió y sigue sorprendiendo a los que la escuchan y la creen:
- No temáis, es la primera palabra del ángel a los pastores. Como le dijo también el ángel a María. Nadie ha de temer a un ángel o a un niño.
- ¿Cuáles son hoy nuestros temores? A la soledad, al paro, a la pobreza, a la oscuridad, a un atentado, a perder la salud, a la muerte, a la ruptura con la pareja o con los seres más queridos, a las decisiones que toman los hijos, al futuro, a la falta de sentido en lo que hacemos…
- No temáis, nos sigue diciendo el ángel: os ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor. Confiemos, Dios está cerca de nosotros y nos ama.
- Os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo
- Y para todos los pueblos. Nace en un rincón del mundo, pero nace para todo el Nadie puede apropiárselo en exclusiva: ni el pueblo elegido, ni los pastores ni los magos, ni José ni María, ni los cristianos.
- Él es buen anoticia para los que creen en él, para los que confían en él, pero también para los que no le conocen, los que los han olvidado o los que dudan o lo han rechazado. Lo sepa o no lo sepa, la buena noticia es que cada persona no está sólo ante sus miedos, que Dios está con nosotros y de parte nuestra.
- Un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre
- Esta es la señal. no es rico, ni poderoso, ni famoso. También hoy, si queremos encontrarlo, hemos de buscarlo entre los sencillos, los pequeños.
- Dios se sigue acercando a nosotros en las personas que se siguen acercando a las familias de Belén de hoy: los que no llegan a fin de mes, los que buscan trabajo y no lo encuentran, los desahuciados, los que tienen que emigrar o huir de sus lugares de origen. Allí donde hay personas que se entregan a los demás, allí se sigue acercando Dios a nuestro mundo, el Dios que se hizo humano en Belén.
- Disfrutemos, quienes la tengamos estos días con nuestras familias, sabiendo que nuestra familia acaba allá donde acaba la humanidad. Felicitémonos entre nosotros, pero no olvidemos de felicitar a los que casi nadie felicita. Intercambiemos regalos, pero sabiendo que el mejor regalo lo hemos recibido del cielo. Deseémonos paz, pues ha nacido el príncipe de la paz. QAS.