2º DOMINGO DE PASCUA

HOMILÍA2º DOM PASCUA

 En esto había quedado de los discípulos de Jesús: una comunidad cobarde, encerrada en sí misma, paralizada por el miedo, sin horizonte ni esperanza. Comunidad cobarde, pero reunida. La realidad es siempre ambigua:
 ¿estaban reunidos sólo por miedo? ¿o en el fondo esperaban ‘algo’? aun sin saber muy bien el qué.
 ¿No quedaba nada de fe en ninguno de ellos, ni siquiera en María, la madre de Jesús? ¿Se había apagado del todo el pábilo vacilante?
 Jesús se les hace presente, y no un día cualquiera, sino el primer día de la semana, e.d., el domingo; y se les vuelve a aparecer a los ocho días; e.d., al domingo siguiente. La primera vez los encuentra reunidos en el miedo; el domingo siguiente los encuentra reunidos en la fe. Desde entonces, los discípulos de Jesús nos reunimos en la fe, domingo tras domingo.
 Nosotros, los cristianos de hoy, nos encontramos en una situación muy semejante a la de Tomás:
* No hemos visto a Jesús, como lo habían visto los demás apóstoles, no estábamos allí cuando se apareció el crucificado-resucitado. Por decirlo de alguna manera, estamos condenados a creer sin ver; estamos condenados a fiarnos del testimonio de los apóstoles, que lo vieron, que lo reconocieron. El único argumento humano que tenemos para creer en la resurrección y en el resucitado, además del testimonio del ES en nuestro interior, es el testimonio que nos dan los apóstoles, que ha quedado registrado en los evangelios y que es transmitido por la Iglesia, de que Cristo está vivo. En definitiva, que sólo si creemos en la Iglesia podemos llegar a la fe en el resucitado. Sólo a través del testimonio de la Iglesia podemos tener base suficiente para creer en Xto vivo y reinante por los siglos..
* Fijémonos cómo lo reconocen al Señor: Lo reconocen por las llagas de sus manos y su costado. El resucitado es el crucificado;
1 no es un fantasma, una alucinación, sino el mismo al que acompañaron por los caminos de palestina y el mismo que había acabado en la cruz abandonado por ellos.

2 Muerte y resurrección en Jesús forman un único misterio.
a su muerte es donación de sí mismo al Padre y a los hombres / su resurrección es la respuesta generosa del Padre a la generosidad de Hijo
b por su muerte, Jesús se une a todo sufrimiento humano / por su resurrección se une y nos une a los hombres con la vida de Dios.
3 Al continuar permaneciendo las llagas en su cuerpo nos está diciendo el Señor que el mundo ha empezado a resucitar con Él, pero que continua habiendo mucho sufrimiento que redimir, mucha herida abierta que cerrar., aunque la llamada a la Vida que nos hace es ya irreversible.
 Tomás nos representa a nosotros que pedimos también pruebas para creer, pedimos ver y tocar. Cuando Jesús le invita meter su mano en el costado abierto, Tomás se siente humillado. Jesús le dice “no seas incrédulo sino creyente”: no le dice que sea crédulo, sino creyente; no que se crea cualquier cosa, como un niño, sino que con su capacidad adulta se fíe como un niño. Creyente es el que confiesa su fe en Jesucristo; y lo que expresa con ello es una manera de entender la vida y de vivir, modelada por el Espíritu de Jesús: en el amor, en el perdón, en la confianza en Dios.
* La respuesta final de Jesús es desconcertante: “Dichosos los que creer sin haber visto”. Tenemos la oportunidad de creer sin necesidad de ver; lejos de ser una dificultad, es una gracia. Los afortunados no son aquellos que vieron, sino nosotros que no hemos visto y podemos creer.
 También a nosotros viene el Señor cada domingo, cuando nos reunimos en su nombre al celebrar la eucaristía. Para que cuajemos como comunidad, para transmitirnos su paz, para que transmitamos su perdón, para reiterarnos su envío al mundo. QAS.

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