Lectura del santo evangelio según san Juan (16,16-20):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver.»
Comentaron entonces algunos discípulos: «¿Qué significa eso de «dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver», y eso de «me voy con el Padre»?»
Y se preguntaban: «¿Qué significa ese «poco»? No entendemos lo que dice.»
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver»? Pues sí, os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.»
Palabra del Señor
Los Hechos de los Apóstoles son una mina de eclesialidad. Hoy encontramos a Pablo en Corinto, ciudad en la que va a permanecer año y medio. De lo que sucede en Corinto quiero acentuar sólo un aspecto, quizá no el más importante, pero sí el más llamativo: Pablo se unió al matrimonio Aquila (¡ojo con esa “a” final!; Aquila es el marido) y Priscila (esta es la mujer) con el que compartió el oficio de fabricar tiendas en su casa. La imagen de este Pablo obrero, que se gana el sustento con su propio trabajo, es también modélica para los evangelizadores de hoy. No sólo porque representa un modo de vida semejante al de todos y evita sobrecargar a la comunidad, sino porque le permite a Pablo experimentar por dentro cómo es la vida de una familia. Por eso, cuando más adelante, se consagre enteramente a la predicación de la palabra, no podrá prescindir del aprendizaje realizado en su particular Nazaret. Y podrá conectar mejor con las preocupaciones y necesidades de sus interlocutores.
