HOMILÍA17 de septiembre de 2017

INTRODUCCIÓN

  • La serie de evangelios que venimos escuchando parece el “más difícil todavía”: la semana pasada, la corrección fraterna; este domingo, el perdón de las ofensas.
  • En este caso, Jesús nos lo ha ilustrado con una parábola, que habla por sí sola, no necesita muchas explicaciones.

 

La parábola

  • El que había sido perdonado de una cantidad astronómica, 10.000 talentos, no tiene ninguna compasión de aquel que le debe una cantidad mucho menor: 100 denarios (jornales). Lo irónico es que el primer deudor pide al rey: “ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”, y en cambio, no hace caso de la súplica que le hace, con las misma palabras, el que le debía 100 denarios. Es decir, que las mismas palabras que le sirven a él para ser perdonado, no le valen para  perdonar al otro.
  • Fácilmente podemos adivinar que el rey de la parábola representa a Dios, y cada uno de nosotros somos el siervo que debía 10.000 denarios.
  • Todo venía a partir de la pregunta de Pedro: ¿Cuántas veces tengo que perdonar?
  • La parábola apunta a que el perdón que Dios nos ofrece es ilimitado y gratuito.
    • Gratuito: porque el rey de la parábola le perdona la deuda por pura gracia, sin pedirle nada a cambio. Es así como perdona Jesús, sin pedir previamente méritos: con Mateo, con la mujer pecadora, con Zaqueo…
    • Ilimitado: por la cantidad inimaginable que el rey perdona: 10.000 talentos; la mayor cantidad que podía contarse entonces.

 

APLICACIÓN A LA VIDA

  • El punto de partida de toda la parábola es que le había sido perdonado mucho a aquel siervo; por ello, se podía esperar es que él fuese capaz de perdonar siquiera un poco, a los demás.
  • He aquí que cuando queremos aplicar el mensaje de la parábola a nuestra vida surge la cuestión que es decisiva: ¿he experimentado yo, personalmente, este perdón gratuito e ilimitado por parte de Dios? Porque si no me siento perdonado por Dios difícilmente me sentiré urgido a perdonar a los demás (o incluso a perdonarme a mí mismo). Y para sentirme perdonado hará falta que me haya sentido pecador; si no, ¿qué sentido y qué valor puede tener el perdón? Si afirmo o siento que yo no tengo ningún pecado, ¿para qué se toma la molestia el Señor de ofrecerme su perdón?
  • En cambio, el que se siente pecador y perdonado por Dios, reconoce con humildad su propia debilidad y vive agradecido a aquel que todo lo  Quien ha gustado el perdón se siente empujado a perdonar en toda ocasión a los que le ofenden, sabiendo que por mucho que perdona, nunca colmará la medida con la que ha sido perdonado. Por eso le dice Jesús a Pedro: hasta 70 veces 7, porque por mucho que perdonemos, nunca perdonaremos tanto como somos perdonados por Dios. Creo que es una osadía rezar la petición del PN que dice: “perdona nuestra ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, pues si el Señor sólo nos ha de perdonar en la medida en que nosotros somos capaces de perdonar, vamos dados…
  • Podemos pensar razones por las que siervo de la parábola no fue capaz de perdonar al otro: por no valorar el perdón recibido de Dios, porque pudiera pensar que mereciera dicho perdón, por egoísmo… ¿valoro yo el perdón recibido de Dios (en el caso de que lo haya pedido y aceptado)? ¿o más bien lo celebro, pero sin valorarlo en su justa medida? ¿me he acostumbrado al perdón de Dios como una rutina o como algo que doy por descontado, casi como si fuera un derecho que tengo?
  • Llegada la ocasión, también a nosotros nos cuesta perdonar al que nos incordia,  al que nos ha ofendido, o nos ha perjudicado, Ahí es donde de pone a prueba la experiencia que tenemos del perdón de Dios, pues sin él, difícilmente podremos perdonar (de corazón me refiero). Tenemos además el ejemplo de Jesús que perdonó a los que lo habían condenado. Y tantos ejemplos de perdón, como el de aquella mujer, que con el cadáver todavía caliente de su marido asesinado por ETA, hizo jurar a sus hijos que perdonaban a los asesinos. Y tantos otros. Para el cristiano, no hay ofensa tan grande ni tan reiterada que no pueda ser perdonada.
  • No nos cansemos nosotros de pedir perdón a Dios, pues antes nos cansaremos nosotros de pedirlo que dios de perdonar. Hagamos acopio del perdón de Dios, que nosotros hayamos pedido primero, para que, llegado el omento, seamos nosotros capaces de perdonar. QAS.
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HOMILÍA 10 DE SEPTIEMBRE DE 2017

  • Individualismo frente a vida fraterna
    • El individualismo es uno de los rasgos que caracterizan la mentalidad general de hoy en día. Cada uno parece estar en el derecho de hacer lo que quiera y pensar lo que quiera, sin tener que dar cuenta a nadie. La opinión o incluso el deseo de cada uno parece erigirse como ley y como fuente de derechos. En definitiva, que cada uno se preocupe por sí mismo, que deje en paz a los demás y que los demás le dejen en paz a él. En este contexto resulta especialmente incómoda la pregunta de Dios a Caín: ¿dónde está tu hermano? La respuesta más común hoy en día sería: ¡y a mí qué me importa!
    • Esta mentalidad se ha infiltrado también en la comunidad cristiana. ¿hasta qué punto la celebración de la eucaristía es un acto realmente comunitario, o por el contrario es un acto en el que yo me pongo en mi banco y me aíslo de los demás? ¿tengo una verdadera preocupación e interés por la comunidad parroquial, por las personas con las que comparto las celebraciones?
  • Y sin embargo, a Dios le importamos, no le somos indiferentes. Por eso manda a su profeta Ezequiel para que despierte la conciencia de sus conciudadanos y, particularmente, para que amoneste a que se ha desviado del camino. Aunque cuando llega la ocasión, a todos nos molesta que nos corrijan, hemos de reconocer que es algo que tendríamos que agradecer, porque, aunque no nos lo parezca, nos están haciendo un gran favor.
    • La voluntad de Dios no es la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Si Dios se interesa por nosotros, es para que podamos salir del pecado y podamos participar de la vida.
    • En el evangelio, encomiendo la misión de corregir al pecador a la  comunidad cristiana.
  • Actitudes-condiciones en la corrección
    • Corregir al que yerra es una de las obras de misericordia y una de las formas de hacer comunidad. Callar, en cambio, implica complicidad con el pecado del pecador, al menos, por omisión.
    • El evangelio de hoy nos dice cómo ha de hacerse esa corrección. Nos indica que ha de ser gradual, poco a poco; nos indica incluso los pasos que hay que ir dando sucesivamente:
      • repréndelo a solas entre los dos.
      • Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos.
      • Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.
        • Incluso este último paso tiene una finalidad pedagógica: intentar hacerle recapacitar.
      • No nos engañemos: el proceso no es fácil que llegue a buen puerto. Requiere por parte del que corrige una gran dosis de delicadeza y de finura, además de valentía. Y por parte del que es corregido, una gran dosis de humildad. Se requiere también un diálogo sereno dentro de la comunidad cristiana.
      • El proceso de corregir es trascendente, pues nos estamos jugando su salvación. Y es fruto del amor, que, como nos ha dicho san Pablo,  compendia toda la ley  y es la plenitud de la ley.
    • Comunidad, corrección y petición
      • La comunidad juega en todo este proceso un papel fundamental:
        • a ella se le ha dado el papel de  mediadora de la salvación (lo que atéis… lo que desatéis)
        • Ella tiene el poder de perpetuar en el tiempo el perdón que Dios da a través del sacramento de la reconciliación.
      • El pecado, por el contrario, no es sólo un asunto privado, sino que repercute negativamente sobre la comunidad, impidiendo la fraternidad.
      • La corrección fraterna sólo puede entenderse sobre el trasfondo de una vida comunitaria intensa y, a la vez, refuerza esa misma vida comunitaria.
    • Relación parecida tiene la oración de petición con la vida comunitaria: cuando pedimos en común, la oración de petición es más eficaz, porque Dios está en medio de los que se reúnen en su nombre. Y, a la vez, la oración refuerza la comunidad que ora unida.
    • Vivamos la eucaristía intensamente, de forma que nos haga sentir más comunidad verdadera reunida entorno a Jesús. Si Dios se preocupó tanto de nosotros que envió a su propio Hijo, preocupémonos unos de los otros, incluso hasta el punto de ser capaces de corregir fraternalmente a los otros y dejarnos, a su vez, corregir por los demás. QAS.
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CALENDARIO DE ACTIVIDADES

septiembre

  • 3, domingo: Misa con la Tercera Edad, presidida por nuestro obispo Ángel (SP, 12:00).
  • 6, miércoles:
    • Junta parroquial de Cáritas (CePa, 11:30).
    • Reunión de Visitadoras de enfermos (SA, 17:30).
    • Reunión de Catequistas de 1ª comunión (CePa, 20:30).
  • 9, sábado: Misa en la Residencia comarcal (17:30).
  • 11, lunes: Reunión de catequistas de Confirmación (20:30).
  • 14, miércoles: FIESTA DEL SANTO CRISTO DE LOS MILAGROS.
    • 10:00   Misa en SA.
    • 12:00  MISA Solemne en el templo parroquial de San Pedro. A continuación, Palotiau y Ofrenda de flores al Santo Cristo de los Milagros.
  • 16, sábado:
    • JORNADA DIOCESANA DE PROGRAMACIÓN PASTORAL (Parr. de San José, Barbastro, de 10:00 a 13:30).
    • Misa en la Residencia comarcal (17:30).
  • 20, miércoles:
    • Reunión de padres de niños de 1º curso de catequesis infantil (CePa, 20:00).
    • Reunión de padres de niños de 2º curso de catequesis infantil (CePa, 21:00).
  • 21, jueves:
    • Reunión del grupo de Medios de comunicación (CePa, 16:30).
    • Reunión de chavales de 2º curso de catequesis de confirmación, y de sus padres (CePa, 20:30).
  • 23, sábado:
    • Misa en la Residencia Mª Llevot (17:30).
    • Cursillo pre-bautismal (SA, 18:00-19:30).
  • 24, domingo: Cursillo pre-bautismal (SA, 11:00-12:00).
  • 25, lunes: Reunión de chavales de 1º curso de catequesis de confirmación, y de sus padres (CePa, 20:30).
  • 27, miércoles: CONSEJO PASTORAL (CePa, 19:30).
  • 28, jueves: Consejo de Economía (CePa, 16:30).

 

OCTUBRE

  • 1, domingo:
    • Rosario de la Aurora (7:30, puerta de SP)
    • Misa (SA, 8:00)
    • Inicio de la catequesis infantil de 1º curso (CePa, 11:00).
    • Envío de catequistas y entrega de catecismos (SP, 12:00).

 

Catequesis de 1ª comunión

         Reunión de padres de niños/as de primera comunión, el miércoles 20 de septiembre, en la sala Galilea del Centro Parroquial.

  • de 1º curso (3º de primaria): a las 20:00
  • de 2º curso (4º de primaria): a las 21:00

 

Catequesis de Confirmación

            Todos los interesados en iniciar catequesis de preparación para la confirmación, tanto adolescentes (3º de ESO o más) como adultos, pueden pasarse por la parroquia antes del viernes 22 de septiembre.

 

Cursillos pre-bautismales

El próximo cursillo pre-bautismal lo tendremos:

  • El sábado 23 de septiembre, de 18:00 a 19:30 y
  • El domingo 24 de septiembre, de 11:00 a 12:00.

 

 

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HOMILÍA 3 DE SEPTIEMBRE DE 2017

  • Jesús podía ir percibiendo diversos signos que podían ser preocupantes: el abandono de algunos que le seguían, la resistencia del influyente grupo de los fariseos, la aversión de las autoridades. Todo ello podía disuadirle de ir a Jerusalén, donde se encontraban las autoridades civiles y religiosas, es decir, el peligro. Sin embargo, una fuerza misteriosa parecía conducirle hacia allí: tenía que ir a Jerusalén. Más que una fuerza que viniera desde fuera, más que una conclusión a la vista de los hechos, era una convicción que se había apoderado de él, la convicción de que Dios le pedía eso  en este momento.
    • Tal como nos exhortaba san Pablo: para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.
    • Era, como en Jeremías, una fuerza incontenible: pero la palabra era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerla, y no podía. Jesús debía sentir cómo una terrible batalla se libreaba en su interior, entre la voluntad de Dios que le abocaba a la cruz y sus miedos humanos, que explotan en Getsemaní.
  • Jesús comparte con sus discípulos lo que se le espera e, indirectamente, como afronta él eso que le espera. Quizá necesite él el apoyo de sus discípulos, su comprensión, su afecto; quizá quiere preparar él a sus discípulos, para que vayan asumiendo, comprendiendo, familiarizándose con el misterio de la cruz y la resurrección.
  • Otra vez es Pedro el que da un paso al frente y habla, de alguna manera, en nombre de los doce. Si poco antes había confesado a Jesús como Mesías, ahora cambia de actitud: deja de ser discípulo y se cree capaz de enseñar a su maestro. Cree que Jesús es el Mesías, pero un Mesías a la medida humana, caracterizado por el poder. Lleva a Jesús a un sitio aparte y le intenta corregir, increpándole.
    • Hemos de ver en ello una acción bienintencionada, aunque errada. Quiere mucho a Jesús y por eso quiere evitarle el sufrimiento, pero le falta una visión de fe para descubrir que Jesús se guía por lo que el Padre le pide. No entiende que lo que define al Mesías es entregar la vida por amor.Â
  • Y Jesús se volvió hacia Pedro con una dureza inusitada, como si del mismo Maligno se tratara; como si el Maligno hubiera hablado por boca de Pedro. A pesar de su buena intención, Pedro está siendo un obstáculo en el camino de Jesús, está encarnando las tentaciones que Jesús tuvo en el desierto al principio de su vida pública de usar su condición de Mesías para provecho propio: convirtiendo las piedras en pan; ganando todos los reinos del mundo, aún a costa de adorar al Maligno; haciendo acciones espectaculares como tirarse desde el alero del templo.
    • Jesús quiere quitarse la tentación de en medio, por eso quizá reacciona tan violentamente; y quiere arrancar también a Pedro (y, de paso, a nosotros) de la influencia del Maligno  y devolverlo a las manos de Dios.
  • La cosa no acaba ahí: el sufrimiento no va a ser sólo cosa del maestro, sino que va a acompañar también a los que quieran seguirle. Seguir a Jesús supone ver las cosas como las ve Dios, cambiar nuestra mentalidad y pensar como Dios piensa: tú piensas como los hombres, no como Dios.
    • Nosotros nos afanamos por la salud de nuestro cuerpo, por lo material, por nuestro progreso personal, por nuestra buena imagen; y es natural que nos salga eso.
    • El Señor nos invita a que nos preocupemos no tanto de cómo procurarnos estos bienes terrenos, sino más bien de cómo estos bienes les faltan a otras personas; no tanto de lo que puedo sacar de los demás, sino más bien de lo que yo puedo hacer por ellos; dejando de lado las cosas superficiales y ganando una vida más profunda y sana.
    • No es que Jesús y los cristianos busquemos la cruz por la cruz; es que la cruz es el paso inevitable para la resurrección. El querer hacer la voluntad de Dios, sorteando las tentaciones del Maligno, el entregar la vida por amor conlleva necesariamente, en algún momento, la persecución y el sufrimiento.
  • La grandeza y lo dramático de la existencia del cristiano es que no puede haber amor auténtico sin sufrimiento; que hay que saber perder para poder ganar. Como Jesús. QAS.
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HOMILÍA 21 DE AGOSTO DE 2017 La fe cristiana, la mayor parte de nosotros la hemos heredado; e.d., hemos crecido en un ambiente, en una familia donde se vivía y nos hemos ido haciendo cristianos casi sin darnos cuenta. Es el proceso normal de la fe que, lo mismo que la vida, se transmite de una generación a otra. Pero no es suficiente; además de recibirla, puesto que es un regalo, la hemos de personalizar, hacerla nuestra, no como un sombrero o una prenda de ropa que me pongo, sino como un órgano de mi propio cuerpo. Para ello, alguna vez, nos hemos de hacer la misma pregunta que Jesús hace a sus discípulos: ¿quién es Jesús? No ya lo que dicen los demás sobre quien Jesús, o lo que he leído, o me han enseñado, sino honestamente, lo que yo puedo decir por mí mismo, porque lo he experimentado sobre Jesús. Naturalmente que he tener como referente lo que dice el evangelio y la Iglesia sobre Jesús, y he de profesarlo tal cual porque es palabra inspirada, pero no basta repetir las fórmulas ya hechas, porque la fe sólo es tal cuando se encarna en una persona, cuando enraíza en ella, no superficialmente, sino cuando se hace parte de nuestro ser. o Sólo si conocemos como quien es realmente Jesús, podremos ser apóstoles suyos. Si le conocemos, si le amamos, si creemos en él, si nos hemos entregado a él.  Según la respuesta inspirada de Pedro, Jesús es “el Mesías, el Hijo de Dios vivo”; es decir, el enviado por Dios y esperado por el pueblo de Israel; más aún, el mismo Dios que se hace hombre en la persona de Jesús. o Es más que un profeta, que un maestro de moral, que un ejemplo de vida.  Si Pedro reconoce a Jesús como Mesías y como Hijo de Dios, Jesús le da a Pedro una nueva identidad y una nueva misión dentro del grupo de los Apóstoles y, por ende, dentro de la Iglesia que está por venir. Lo hace con tres imágenes, que conviene saber interpretar: o Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará: está llamado a ser el apoyo para sus hermanos, de forma que asegure la unidad entre los miembros de la comunidad. Teniendo en cuenta la confesión de fe que Pedro acaba de hacer, esa unidad hace fraguarse sobre la fe en Jesucristo, además de en el amor, a él y a los hermanos.  El cambio de nombre de Simón a Pedro Jesús le confiere una misión nueva y con ella, una nueva orientación de vida. o Te daré las llaves del Reino de los Cielos; aunque la lectura popular ha entendido esta expresión como que san Pedro tiene las llaves del cielo, en realidad se refiere al poder de gobernar la Iglesia de Jesús; él y sus sucesores, los que serán los obispos de Roma; e.d., los papas. o lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo: se refiere al poder de perdonar los pecados y de reintegrarlos en la Iglesia.  ¿Cómo podemos hacer para que esta confesión de fe de Pedro, que le es inspirada por el Espíritu Santo sea una confesión que, en el pleno sentido de la palabra sea una confesión mía? o Cuando decimos que sea una confesión de fe mía no queremos decir que me la haya dado yo a mí mismo; no; la fe, la recibimos como un don: don que debemos a la gracia de Dios, por lo que respecta al acto de creer, como don que recibimos a través de la Iglesia (los evangelios, el credo, la catequesis) en cuanto al contenido de lo que creemos. o ¿Cómo hacer que la fe de la Iglesia sea una fe asumida por mí? Jesús sólo puede ser conocido en el trato directo, personal con él; no sólo sabiendo de oídas de Jesús, sino por experiencia personal. Y ello a través de la oración, de la lectura de la Palabra de Dios, del estudio amoroso de la doctrina, de compartir y celebrar la fe en la comunidad cristiana, reflejando el amor de Jesús en nuestra vida, especialmente hacia los pobres. Así iremos descubriendo la identidad de Jesús, que se irá haciendo cada vez más nuestra propia identidad. QAS.

  • La fe cristiana, la mayor parte de nosotros la hemos heredado; e.d., hemos crecido en un ambiente, en una familia donde se vivía y nos hemos ido haciendo cristianos casi sin darnos cuenta. Es el proceso normal de la fe que, lo mismo que la vida, se transmite de una generación a otra. Pero no es suficiente; además de recibirla, puesto que es un regalo, la hemos de personalizar, hacerla nuestra, no como un sombrero o una prenda de ropa que me pongo, sino como un órgano de mi propio cuerpo. Para ello, alguna vez, nos hemos de hacer la misma pregunta que Jesús hace a sus discípulos: ¿quién es Jesús? No ya lo que dicen los demás sobre quien Jesús, o lo que he leído, o me han enseñado, sino honestamente, lo que yo puedo decir por mí mismo, porque lo he experimentado sobre Jesús. Naturalmente que he tener como referente lo que dice el evangelio y la Iglesia sobre Jesús, y he de profesarlo tal cual porque es palabra inspirada, pero no basta repetir las fórmulas ya hechas, porque la fe sólo es tal cuando se encarna en una persona, cuando enraíza en ella, no superficialmente, sino cuando se hace parte de nuestro ser.
    • Sólo si conocemos como quien es realmente Jesús, podremos ser apóstoles suyos. Si le conocemos, si le amamos, si creemos en él, si nos hemos entregado a él.
  • Según la respuesta inspirada de Pedro, Jesús es “el Mesías, el Hijo de Dios vivo”; es decir, el enviado por Dios y esperado por el pueblo de Israel; más aún, el mismo Dios que se hace hombre en la persona de Jesús.
    • Es más que un profeta, que un maestro de moral, que un ejemplo de vida.
  • Si Pedro reconoce a Jesús como Mesías y como Hijo de Dios, Jesús le da a Pedro una nueva identidad y una nueva misión dentro del grupo de los Apóstoles y, por ende, dentro de la Iglesia que está por venir. Lo hace con tres imágenes, que conviene saber interpretar:
    • Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará: está llamado a ser el apoyo para sus hermanos, de forma que asegure la unidad entre los miembros de la comunidad. Teniendo en cuenta la confesión de fe que Pedro acaba de hacer, esa unidad hace fraguarse sobre la fe en Jesucristo, además de en el amor, a él y a los hermanos.
      • El cambio de nombre de Simón a Pedro Jesús le confiere una misión nueva y con ella, una nueva orientación de vida.
    • Te daré las llaves del Reino de los Cielos; aunque la lectura popular ha entendido esta expresión como que san Pedro tiene las llaves del cielo, en realidad se refiere al poder de gobernar la Iglesia de Jesús; él y sus sucesores, los que serán los obispos de Roma; e.d., los papas.
    • lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo: se refiere al poder de perdonar los pecados y de reintegrarlos en la Iglesia.
  • ¿Cómo podemos hacer para que esta confesión de fe de Pedro, que le es inspirada por el Espíritu Santo sea una confesión que, en el pleno sentido de la palabra sea una confesión mía?
    • Cuando decimos que sea una confesión de fe mía no queremos decir que me la haya dado yo a mí mismo; no; la fe, la recibimos como un don: don que debemos a la gracia de Dios, por lo que respecta al acto de creer, como don que recibimos a través de la Iglesia (los evangelios, el credo, la catequesis) en cuanto al contenido de lo que creemos.
    • ¿Cómo hacer que la fe de la Iglesia sea una fe asumida por mí? Jesús sólo puede ser conocido en el trato directo, personal con él; no sólo sabiendo de oídas de Jesús, sino por experiencia personal. Y ello a través de la oración, de la lectura de la Palabra de Dios, del estudio amoroso de la doctrina, de compartir y celebrar la fe en la comunidad cristiana, reflejando el amor de Jesús en nuestra vida, especialmente hacia los pobres. Así iremos descubriendo la identidad de Jesús, que se irá haciendo cada vez más nuestra propia identidad. QAS.
Publicado en Noticias | Comentarios desactivados en HOMILÍA 21 DE AGOSTO DE 2017 La fe cristiana, la mayor parte de nosotros la hemos heredado; e.d., hemos crecido en un ambiente, en una familia donde se vivía y nos hemos ido haciendo cristianos casi sin darnos cuenta. Es el proceso normal de la fe que, lo mismo que la vida, se transmite de una generación a otra. Pero no es suficiente; además de recibirla, puesto que es un regalo, la hemos de personalizar, hacerla nuestra, no como un sombrero o una prenda de ropa que me pongo, sino como un órgano de mi propio cuerpo. Para ello, alguna vez, nos hemos de hacer la misma pregunta que Jesús hace a sus discípulos: ¿quién es Jesús? No ya lo que dicen los demás sobre quien Jesús, o lo que he leído, o me han enseñado, sino honestamente, lo que yo puedo decir por mí mismo, porque lo he experimentado sobre Jesús. Naturalmente que he tener como referente lo que dice el evangelio y la Iglesia sobre Jesús, y he de profesarlo tal cual porque es palabra inspirada, pero no basta repetir las fórmulas ya hechas, porque la fe sólo es tal cuando se encarna en una persona, cuando enraíza en ella, no superficialmente, sino cuando se hace parte de nuestro ser. o Sólo si conocemos como quien es realmente Jesús, podremos ser apóstoles suyos. Si le conocemos, si le amamos, si creemos en él, si nos hemos entregado a él.  Según la respuesta inspirada de Pedro, Jesús es “el Mesías, el Hijo de Dios vivo”; es decir, el enviado por Dios y esperado por el pueblo de Israel; más aún, el mismo Dios que se hace hombre en la persona de Jesús. o Es más que un profeta, que un maestro de moral, que un ejemplo de vida.  Si Pedro reconoce a Jesús como Mesías y como Hijo de Dios, Jesús le da a Pedro una nueva identidad y una nueva misión dentro del grupo de los Apóstoles y, por ende, dentro de la Iglesia que está por venir. Lo hace con tres imágenes, que conviene saber interpretar: o Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará: está llamado a ser el apoyo para sus hermanos, de forma que asegure la unidad entre los miembros de la comunidad. Teniendo en cuenta la confesión de fe que Pedro acaba de hacer, esa unidad hace fraguarse sobre la fe en Jesucristo, además de en el amor, a él y a los hermanos.  El cambio de nombre de Simón a Pedro Jesús le confiere una misión nueva y con ella, una nueva orientación de vida. o Te daré las llaves del Reino de los Cielos; aunque la lectura popular ha entendido esta expresión como que san Pedro tiene las llaves del cielo, en realidad se refiere al poder de gobernar la Iglesia de Jesús; él y sus sucesores, los que serán los obispos de Roma; e.d., los papas. o lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo: se refiere al poder de perdonar los pecados y de reintegrarlos en la Iglesia.  ¿Cómo podemos hacer para que esta confesión de fe de Pedro, que le es inspirada por el Espíritu Santo sea una confesión que, en el pleno sentido de la palabra sea una confesión mía? o Cuando decimos que sea una confesión de fe mía no queremos decir que me la haya dado yo a mí mismo; no; la fe, la recibimos como un don: don que debemos a la gracia de Dios, por lo que respecta al acto de creer, como don que recibimos a través de la Iglesia (los evangelios, el credo, la catequesis) en cuanto al contenido de lo que creemos. o ¿Cómo hacer que la fe de la Iglesia sea una fe asumida por mí? Jesús sólo puede ser conocido en el trato directo, personal con él; no sólo sabiendo de oídas de Jesús, sino por experiencia personal. Y ello a través de la oración, de la lectura de la Palabra de Dios, del estudio amoroso de la doctrina, de compartir y celebrar la fe en la comunidad cristiana, reflejando el amor de Jesús en nuestra vida, especialmente hacia los pobres. Así iremos descubriendo la identidad de Jesús, que se irá haciendo cada vez más nuestra propia identidad. QAS.

HOMILÍA 30 de julio de 2017

  • Seguimos escuchando las parábolas de Jesús del Reino de Dios. Nos siguen hablando de cómo es ese Reino que Jesús anuncia y qué actitudes pide de nosotros para acogerlo. Hoy corresponden a las 3 últimas de la serie: la del tesoro escondido, la perla preciosa y la red repleta de peces.
  • Tesoro escondido:
    • El RdD es algo que uno se encuentra, no algo que uno se inventa o proyecta. Eso sí, el deseo lo tiene ya en su interior, por eso, cuando lo descubre, lo reconoce como tal tesoro y le causa una gran alegría.
    • Descubre que vale la pena; tanto que es capaz de venderlo todo para comprar el campo y obtener el tesoro.
  • Perla preciosa:
    • Lo mismo el comerciante de perlas finas, que no le duele vender todo lo que tiene con tal de conseguir una de gran valor.
    • El test para saber si hemos descubierto el Reino de Jesús es si conocerlo  nos produce una gran alegría. O si por el contrario, lo veo como algo normal, que nunca me he parado a pensar, ni a agradecer; o como algo ya pasado de moda; o incluso como una carga: ¿cómo siento yo el Reino que Jesús anuncia?
  • La red repleta de peces:
    • En esta parábola se vuelve a insistir en lo que ya se insinuó en la del trigo y la cizaña: que mientras haya historia, los peces buenos convivirán con los malos. Eso sí, al final, habrá un triaje y los buenos irán a un lado y los malos a otro.
    • Ello es una advertencia para tomar una decisión en el tiempo presente, siendo conscientes y responsables de la importancia de nuestras decisiones actuales, de nuestras acciones y nuestras omisiones, pues van configurando lo que somos y lo que no llegamos a ser. Para bien y para mal, nos jugamos nuestro destino es cada opción que hacemos o dejamos de hacer.
  • Entender y acoger el Reino conlleva siempre un cierto cambio de mentalidad: como el padre de familia que saca del arca lo nuevo y lo viejo. Tenemos una idea de Dios, del Reino que Jesús anuncia e inaugura, que seguro que no corresponde exactamente con lo que Jesús quiere proponernos. El evangelio, las parábolas nos lanzan siempre una interpelación para ir más allá de nuestros esquemas, de nuestros prejuicios, de nuestra visión. Como un escriba que era especialista en la ley judía, y sin embargo entiende las parábolas dure, como hemos escuchado en el evangelio.

 

 

  • Por ahí anda la sabiduría que pidió Salomón al Señor, al empezar su reinado. Esa sabiduría que se fía de lo que nos ha dicho san Pablo: que todo sirve para bien para aquellos que aman a Dios… hasta lo malo que les sucede, hasta el mismo pecado, viviéndolo desde Dios, sirve para bien. Y esa sabiduría se ve confirmada para el que mira la vida desde Dios, que comprueba que realmente es así.
  • Que el Reino ha llegado a nosotros lo comprobaremos el día en que por encima de la salud y de las riquezas.
  • Pidamos a Dios esa sabiduría para juzgar sabiamente los asuntos de este mundo, nos sepamos gobernar según los criterios de Dios y lo agradezcamos como el mayor de los tesoros. QAS.
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HOMILÍA 2 DE JULIO 2017

  • Domingo 13 del t.o.
  • Continuamos la lectura de las instrucciones de Jesús a los discípulos.
  • Los bautizados hemos sido elegidos  por Dios para ser Discípulos misioneros:
    • Discípulos: aprender cosas > conocerle > amarle > seguirle.
    • Misioneros: la misión no se reduce a unas determinadas tareas, que cumplo en determinados momentos y ámbitos, sino algo que ha de englobar la vida entera del discípulo enviado.
      • La misión afecta no sólo a lo que hacemos, sino a lo que somos, a nuestra propia identidad, hasta el punto de que el Señor habla y actúa a través de la persona de su enviado: “el que os recibe a vosotros, me recibe a mí… al Padre”.
    • Condiciones del enviado
      • Por el bautismo, hemos sido incorporados a Cristo; e.d., Jesús se ha hecho  el centro de la vida del discípulo. Si asumimos esto de verdad, todo lo demás, lo consideraremos relativo… hasta lo más valioso, como es la familia.
        • No es que tengamos que renunciar necesariamente a ella ¡Dios me libre! Es de las obligaciones más sagradas que tenemos, no en vano es el primero de los mandamientos.
        • No se trata de renunciar (a la familia, a las demás realidades de nuestra vida), sino de priorizar. No es que haya que prescindir necesariamente de la bueno, pero sí de poner cada cosa en su sitio, en función de lo mejor.
      • Otra condición: cargar con la cruz.
        • Las cruces que a cada uno nos trae la vida; las que nos vienen directamente por el ejercicio de la misión apostólica; las cruces de las personas que se cruzan en nuestro camino…
        • Podemos sorprendernos a nosotros mismos quejándonos ante el Señor, lamentando nuestra suerte, nos puede surgir la tentación de desanimarnos, de tirar la toalla, de retirarnos.
        • Podemos buscar el subterfugio de ajustarnos a los mínimos que nos dice la norma, de buscar las excusas para no hacer siquiera lo que dice lo mandado.
        • Quizás entonces lo mejor es volver la mirada al crucificado, como dice el siguiente poema de Gabriela Mistral:

 

En esta tarde, Cristo del Calvario,

vine a rogarte por mi carne enferma;

pero, al verte, mis ojos van y vienen

de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

 

 

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,

cuando veo los tuyos destrozados?

¿Cómo mostrarte mis manos vacías,

cuando las tuyas están llenas de heridas?

 

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,

cuando en la cruz alzado y solo estás?

¿Cómo explicarte que no tengo amor,

cuando tienes rasgado el corazón?

 

Ahora ya no me acuerdo de nada,

huyeron de mí todas mis dolencias.

El ímpetu del ruego que traía

se me ahoga en la boca pedigüeña.

 

Y sólo pido no pedirte nada,

estar aquí, junto a tu imagen muerta,

ir aprendiendo que el dolor es sólo

la llave santa de tu santa puerta.

  • Otra dificultad puede surgir el propio evangelizador, de buscar, antes que nada su propia auto-realización, su propio porvenir, su propio éxito. Es natural que busquemos estas cosas, pero no nos hemos de aferrar a ellas como a lo absoluto; y esto sólo podremos superarlo con la convicción de que nuestra vida y nuestra felicidad están en manos de Dios, y que pasa por olvidarnos de nosotros mismo para encontrarnos en los demás. Es así como encontraremos la vida que gastamos por los demás.
  • Por otra parte, la primera lectura que nos cuenta cómo aquella mujer de Sunem acoge al profeta Eliseo, el cual le promete un descendiente.
    • Los discípulos misioneros no podemos ofrecer al mundo oro ni plata, e.d., no tenemos las soluciones a todos los problemas, pero sí que podemos ser intercesores ante el señor a favor de su pueblo o de personas concretas de su pueblo, abriendo un futuro a situaciones que parecen cerradas. Y podemos acompañar a las personas en sus preocupaciones, que no es poco.
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ENCUENTRO DIOCESANO DE LAICOS POR PENTECOSTES

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HOMILÍA NIÑOS Domingo 7 mayo (del Buen Pastor)

– 4º dom de Pascua

– Introducción

o   ¿Seguiríais la voz de un desconocido que os dijera: “Ven conmigo”?

o   ¿Conocéis personalmente un pastor?

o   ¿Qué hace un pastor?

– Buen Pastor

o   Conoce bien las ovejas / las ovejas lo conocen y le siguen

– Nosotros

o   Conocer y escuchar su voz

§  Hay voces que nos dan confianza

§  ¿Conoces la voz de Jesús?

·        Haz silencio

·        Imagina que te susurra algo al oído: voz cálida, dulce… te propone que le sigas… adónde te llevaría

§  En esto consiste la vida cristiana: sentirle cercano, que te habla personalmente, que te quiere, que te infunde confianza, que se preocupa por ti, que quiere ser amigo tuyo… aunque no le veamos con los ojos, ni le oigamos con nuestro oído, pero podemos sentirlo siempre muy cerca.

o   Y podemos conocerle cada día mejor, por el evangelio

o   Y podemos encontrarnos con él, junto con toda la comunidad cristiana en la eucaristía cada domingo, y comulgar con él, y volver a su amistad si la perdemos, por el sacramento del perdón.

– JMOV

o   Rezar para que no nos falten sacerdotes, que sean para nosotros imagen del Buen Pastor

– QAS.

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ROMERÍA A LA ERMITA DE LA VIRGEN DEL ROMERAL. VIII Edición del Certamen de “Piropos a la Virgen del Romeral

Binéfar ha celebrado su 327ª Romería a la ermita de su patrona y posteriormente, ha tenido lugar el acto de lectura de poemas y la entrega de premios a los galardonados en la ”, tras un emotivo pregón que ha pronunciado Dª. Sonia Penella Cisneros.
Los ganadores han sido:
Categoría infantil: 1er Premio, Luzía Gil
1er Accésit, Valeria Teruel
2º Accésit, Marina Torres
Categoría Local de adultos: Jéssica Pérez Carrasco
Categoría Nacional de adultos: Jesús Bordonaba Marcén. Poeta de San Mateo de Gállego

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