HOMILÍA 30 de julio de 2017

  • Seguimos escuchando las parábolas de Jesús del Reino de Dios. Nos siguen hablando de cómo es ese Reino que Jesús anuncia y qué actitudes pide de nosotros para acogerlo. Hoy corresponden a las 3 últimas de la serie: la del tesoro escondido, la perla preciosa y la red repleta de peces.
  • Tesoro escondido:
    • El RdD es algo que uno se encuentra, no algo que uno se inventa o proyecta. Eso sí, el deseo lo tiene ya en su interior, por eso, cuando lo descubre, lo reconoce como tal tesoro y le causa una gran alegría.
    • Descubre que vale la pena; tanto que es capaz de venderlo todo para comprar el campo y obtener el tesoro.
  • Perla preciosa:
    • Lo mismo el comerciante de perlas finas, que no le duele vender todo lo que tiene con tal de conseguir una de gran valor.
    • El test para saber si hemos descubierto el Reino de Jesús es si conocerlo  nos produce una gran alegría. O si por el contrario, lo veo como algo normal, que nunca me he parado a pensar, ni a agradecer; o como algo ya pasado de moda; o incluso como una carga: ¿cómo siento yo el Reino que Jesús anuncia?
  • La red repleta de peces:
    • En esta parábola se vuelve a insistir en lo que ya se insinuó en la del trigo y la cizaña: que mientras haya historia, los peces buenos convivirán con los malos. Eso sí, al final, habrá un triaje y los buenos irán a un lado y los malos a otro.
    • Ello es una advertencia para tomar una decisión en el tiempo presente, siendo conscientes y responsables de la importancia de nuestras decisiones actuales, de nuestras acciones y nuestras omisiones, pues van configurando lo que somos y lo que no llegamos a ser. Para bien y para mal, nos jugamos nuestro destino es cada opción que hacemos o dejamos de hacer.
  • Entender y acoger el Reino conlleva siempre un cierto cambio de mentalidad: como el padre de familia que saca del arca lo nuevo y lo viejo. Tenemos una idea de Dios, del Reino que Jesús anuncia e inaugura, que seguro que no corresponde exactamente con lo que Jesús quiere proponernos. El evangelio, las parábolas nos lanzan siempre una interpelación para ir más allá de nuestros esquemas, de nuestros prejuicios, de nuestra visión. Como un escriba que era especialista en la ley judía, y sin embargo entiende las parábolas dure, como hemos escuchado en el evangelio.

 

 

  • Por ahí anda la sabiduría que pidió Salomón al Señor, al empezar su reinado. Esa sabiduría que se fía de lo que nos ha dicho san Pablo: que todo sirve para bien para aquellos que aman a Dios… hasta lo malo que les sucede, hasta el mismo pecado, viviéndolo desde Dios, sirve para bien. Y esa sabiduría se ve confirmada para el que mira la vida desde Dios, que comprueba que realmente es así.
  • Que el Reino ha llegado a nosotros lo comprobaremos el día en que por encima de la salud y de las riquezas.
  • Pidamos a Dios esa sabiduría para juzgar sabiamente los asuntos de este mundo, nos sepamos gobernar según los criterios de Dios y lo agradezcamos como el mayor de los tesoros. QAS.
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